Sonido Bestial 18/06/2008
La banda sonora de mi vida se ve teñida en este momento por una pieza electrónica, de cuya máxima referencia no poseo más que el nombre: "Ameno - Dj Quicksilver". Por una extraña e incomprensible razón, me hizo reír como en la traba más brava del desierto.
Me voy a detener un momento (ojo con la cursiva) para describir la situación de mi trabajo somera y lastimeramente. A medida que pasan los minutos en el reloj del computador, los veo pasar mientras me pregunto si hago fuerza para tener algo que hacer, cansado de jugar los 115 juegos que tengo en el computador (si los conté es porque tengo mucho tiempo), de jugar ajedrez con el optómetra, de leer a Nietzsche y su Zaratustra, de hablar mal de mis compañeros de trabajo con mis otros compañeros de trabajo, de dormir en la camilla, de no pasar el nivel de Tomb Raider en el Gameboy, de contar acertijos, de intentar entrar ilegalmente a Internet y sobre todo, sobre todo, de esperar a que llegue un usuario al cuál hacerle las mismas pruebas de siempre en las que todo funciona como un relojito porque ya sé qué palabras exactas voy a usar y qué me van a contestar, con unas variaciones tan pequeñas que apenas si se pueden percibir. Mejor no, que no vuelvan y no me toque decidir si este es suficientemente buena gente para dejarlo tener un arma, si este podrá sobrevivir de otra cosa que no sea conducir porque no le debo dar pase ni de triciclo, si debí recibir la propina de aquel porque igual ya lo iba a ayudar a pasar y esos veinte mil pesos si me podrían haber servido para ahogar mis penas en el licor que no bebo todavía aunque parece ser que se aproxima la fecha de mi borrachera inevitable, cuando vuelva. (¿Me lo inyecta aquí, por favor?)
Y hablando de música parece ser que entre las nominadas a las canciones que más tiempo me han acompañado sin saberlo, ni ella ni yo, están los Rolling stones con su grandioso éxito que habla del aburrimiento del mundo, Satisfaction, I can`t get now, but I try.
Si no existiera vida después de la muerte al menos me queda la alegría que si hay vida después del trabajo y por ejemplo ayer me jugué un partidazo del que salí apaleado y adolorido pero con tres goles para marcar en la estadística que debería hacer sobre mis logros, y pienso nadar y cantar aunque eso si no se dónde y a veces hasta se me ocurre que puedo escribir y más aún, publicar, ¿qué tal, ah?, como si eso fuera más emocionante y me diera miedito y un no se qué.
Lo que pasa es que creo que el arte debe tener características bien histriónicas y mis quejas escritas deben poner la situación suficientemente oscura como para que los lectores tengan deseos de venir a rescatarme, en especial si se encuentran en otra ciudad o en otro país y se siguen haciendo los locos, postergando lo inaplazable como si la cita con la muerte no estuviera fijada ya y con eso todas las citas que queden antes se cumplirán o no pero con definitiva relación a ella así que habrá que apurarse a cumplir o a incumplir ésta cita ya, antes de que caiga la noche de cabeza y se descalabre la pobrecita.
Del último párrafo hasta se puede decir que ya se me nota como voz propia ¿no?, serán las puras ganas de avanzar en una de las cosas que más me importan pero carajo para qué se tienen los amigos sino para que nos mientan cuando lo necesitamos.

