Retorno
El eterno retorno es un tema de profundas disertaciones filosóficas. Qué pena que aquí se use sólo para llamar la atención y atraer inteligentes y atractivas colegialas de corto vuelo.
Ya sé qué es no saber a dónde se vive. Cuando hablo de "mi" casa, estoy hablando de Bogotá (porque retorné hace dos días), del lugar en el que están mis cosas en Medellín (porque retornaré mañana), de Colombia, de donde haya trabajo, de donde pueda conocer, de donde están mis amigos (¿hasta Australia es mi casa?) y definitivamente, de uno u otro libro dentro del que vivo. Por eso ahora retornar me parece fácil, pero complejo.
Sin embargo retorné al Blog. Hace tanto que no venía que se me había olvidado la dirección! He dejado muy al lado al internet, pero no por eso dejo de pensar y de escribir. Sobre todo de escribir porque, esa desordenada prejuiciosa y sintomática manera de mexclar los pensamientos no puede llamarse "pensar".
En mi vida han pasado cosas. Sigo en un viaje por dentro de mí mismo, retornando, escogiendo y descubriendo lo que me gusta y lo que en verdad me importa. Eso va a terminar por obligarme a ir a África para el 2010 si lo dejo avanzar y, quién quiere detenerlo?
El problema del retorno es la tendencia a inventarse un tiempo que no existe más allá de los recuerdos y que se llama pasado. He tenido la impresión de vivir en una fotografía en blanco y negro que se va volviendo cada vez más borrosa asi que tendré que tener mucho cuidado. Tengo que retornar aprendiendo a recordar SIN vivir. De hecho, creo que el olvido es la maravilosa oportunidad que tenemos para descubrir nuevamente.
Bienvenidos a la nueva vida... otra vez y otra vez.



