Mi problema de incomunicación
Si fue Quino o Susanita, no estoy seguro, el/la que dijo: "mi problema de incomunicación es no poder incomunicarme"
Eso viene a cuento porque ante la avalancha de medios que me permiten estar virtualmente cerca de "mi gente", estoy en todos.
Y ahora se viene este en el que ya no sé qué carajos inventar!
¿Para qué inventar?
Pues porque quiero contar algo que pasa en mi vida pero... hace rato no pasa nada! Empezaré por lo que me trasnocha:
Franci. Obvio, aparte del fútbol, no hay nada que me desestabilice tanto como las mujeres... y es que, citándome en declaraciones anteriores (porque en este blog se permite citarse a uno mismo y no parece pedantería) "¿uno puede conocer, ir a rumbear, enamorarse e invitar a vivir a alguien en un sólo día y al día siguiente pensar en traicionarla?"
Así comienza ésta historia. Dícese de un bogotanito solterón (solitario) que andaba por las calles de la eterna primavera, buscando un hogar para pasar estos días de sus 25, y se encontró con una morena hermosa para compartir el apartamento... ¡Justo lo que estaba buscando!, cuando estaba buscando otra cosa... Esas son las paradojas de la vida. Pues la preciosa socióloga de 28 años es inteligente e intermitente, lo que significa que a veces hace cara de que sí, y a veces ni da la cara...
Lo malo es que, pschocoimaginativo como soy, temo que si le echo el cuento antes de irse a vivir juntos, pueda asustarse. Práctico como creo que soy, prefiero seguir en la zozobra y firmar por tres meses, antes de que ella me diga que estoy loco, que son inventos míos y/o que soy muy pequeño e inmaduro (etc) para su gusto. Eso hace que la llame, la invite a salir, le escriba y demás, pero no le intente dar ni un piquito. No pasa nada.
Espero escribir mañana sobre otro de los aspectos de mi vida en los cuales... No pasa nada!



