¿Para qué carajos? 16/06/2008
¿Para qué carajos fue que armé el alboroto por el blog, si terminé dejándolo abandonado? Pues porque en ESE momento era muy buena idea y en ese momento me hizo feliz... ¡como ahora!
Siendo así, vuelve como un diario/chismógrafo en el cuál puedo exponer una humilde opinión sin ningún miedo a represalias o a críticas destructivas. Fue una noche no tan oscura en la que se me ocurrió ver una película por su tema: una amistad en la lejanía espacio temporal. Las cartas del gordo® me sonaba a una de esas películas colombianas que hacen reír y a la vez reflexionar sobre nosotros mismos. Mejor hubiera sido que la noche fuera irremediablemente oscura, para no haber llevado a cabo semejante plan. En medio de un barrio popular bogotano, salpicada de clichés y chistes fáciles, unos personajes mal dibujados interpretan una historia sin pies ni cabeza. Parece una serie de sucesos conectados únicamente por el tiempo que casualmente viene a presentarse ante nosotros. Perfectamente se llamaría Las cosas del gordo, aunque diera lugar a interesantes y mórbidas suposiciones. Con esta introducción no quiero decir que no hubo un momento, aislado, eso sí, en el que se representaran típicas situaciones de la lejanía. Si uno se deja llevar por sus experiencias, hasta es posible que pueda conmoverse. ¡Ah, maravillosa imaginación que todo lo puedes! Como es de esperarse, no termina en nada porque ni siquiera pueden apuntarle al final rosa.
En cambio viene The bucket list®, mal traducida como Ahora o nunca, a enfrentarnos con esos miedos de vivir el presente y de disfrutar la vida, de arriesgarnos a hacer lo que queremos y de aprender a morir. Qué bacano. Eso sí, no se gastaron demasiado en la calidad gráfica porque se notan los montajes en varias escenas. Pero ni siquiera el bajo presupuesto opaca una buena idea, una actuación magnífica y un desarrollo muy humano.
Y a todas estas, ¿quién me dio a mí el poder de criticar cine? ¿Qué tiene eso que ver con lo que se hace en este blog? En realidad no sé y no quiero pensar en eso. Puede ser una manera de enviar un mensaje al otro lado del pacífico, a tierras australes, como una invitación cineástica para finales de este año, o principios del otro.
Pd: Un TACAÑO como yo, jamás olvidaría cuando le deben un gorrito, un pollo asado y tres regalos de cumpleaños. Qué verraquera.



